El universo es en realidad un tipo llamado Steve que, un domingo por la mañana, detona el “Big Bang” para construir su casa desde cero. Al principio, todo es impecable. Steve abre las cajas y organiza perfectamente los quarks, alinea los fotones y acomoda todos los átomos por tamaños en los estantes de la tabla periódica. Cada cosa tiene su lugar específico. El orden es absoluto.
