El Proyecto de Fin de Semana de Steve

10 Aug 2026

El universo es en realidad un tipo llamado Steve que, un domingo por la mañana, detona el “Big Bang” para construir su casa desde cero. Al principio, todo es impecable. Steve abre las cajas y organiza perfectamente los quarks, alinea los fotones y acomoda todos los átomos por tamaños en los estantes de la tabla periódica. Cada cosa tiene su lugar específico. El orden es absoluto.

Pero de pronto, Steve se queda parado en medio del cuarto vacío, se cruza de brazos y piensa: “A esto le falta algo. Necesita un propósito. Un sentido mayor a solo existir”.

Así que se pone a trabajar. Empieza a conectar las piezas para darle “significado”. Junta átomos para hacer estrellas, usa las estrellas para forjar carbono, y empieza a cablear sistemas enteros. La cosa se le empieza a ir de las manos. Sin darse cuenta, Steve termina construyendo una máquina de Rube Goldberg de proporciones cósmicas: un mecanismo absurdamente complejo donde en algun sitio, simios con ansiedad existencial inventan los impuestos, las crisis existenciales, el internet y los meses sin intereses. Todo meticulosamente enredado para que una cosa empuje a la otra.

Miles de millones de años después, Steve se siente aburrido. Da un paso atrás para admirar su gran obra.

Pero lo único que ve es un nivel de desastre insalvable. Cables cruzados, galaxias chocando, piezas desgastadas por la pura fricción de existir. Se rasca la cabeza, confundido, y se da cuenta de que olvidó por completo cuál era la maldita intención original de todo esto.

Mira el desorden masivo de su hogar cósmico. Piensa en el trabajo que le costaría desarmar todo con cuidado, revertir la entropía pieza por pieza y volver a dejar los quarks en sus cajitas.

Steve suspira profundamente y dice: “Bueno… yo no voy a limpiar ésto”.

Así que colapsa la casa entera sobre sí misma hasta dejarla del tamaño de un átomo, y se prepara para volverla a detonar diciendo: “Bueno, a ver si ahora sí me sale bien…“.

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